Quién se acuerda del sol cuando sola brilla sobre la noche del mar, mientras remoja su blanca seda que a las olas hace vibrar. Quién se acuerda del sol cuando su cristal ni cóncavo ni convexo, al asomarse se eleva sobre un invisible pedestal. Quién se acuerda del sol cuando la musa albina preferida de poetas, de níveo mármol reluce su esfera completa. Quién se acuerda del sol cuando su faz perfecta sobre el filo del relieve labrada sin martillo ni cincel, se insinúa inocente. Quién se acuerda del sol cuando es noche de luna llena, pero ella encandilada, no logra ver su belleza.
