Carta abierta a los Baby Etchecopar. Por Juan Botana

Carta abierta a los Baby Etchecopar. Por Juan Botana

Te escribo a vos. Que a lo mejor como Baby votaste a Patricia Bullrich en las elecciones generales. Que también como Baby te ofendiste cuando al otro día de las elecciones Javier Milei fue corriendo a la casa de Mauricio Macri a arreglar no sé qué cosa. ¡Que quizás ya se cayó! Y llamaste a un amigo tuyo (como Baby a Gerardo Romano) y hablaron de política, recordaron a Alfonsín, festejaron los 40 años de democracia y decidieron no pelearse más. Y emularon el abrazo Perón-Balbín, como dijo Patricia fue el suyo con Milei. Pero después te arrepentiste. Te acordaste de Cristina, de La Cámpora y de Máximo Kirchner y le volviste a decir a todo el mundo que había que votar por Milei. Pero después viste el debate y otra vez dudaste de las aptitudes de Javier para ser presidente. Dudaste también del acuerdo con Macri cuando no viste a ningún referente de Juntos por el Cambio entre los invitados de Javier. Y solo viste enojados. Con los periodistas, con los medios, con los empresarios, con el Banco Central, con el peso argentino, con las Malvinas, con la soberanía, con los deberes del Estado, con los sindicatos, con los enfermos, con los que van a la universidad pública, con los que no creen en el libre mercado, con los que reclaman diferente a vos, con los que viajan en tren y con los que tosen. Y sobre todo con los que no votaron como vos. Y hasta pensás en votar en blanco, impugnar el voto o hacer un viajecito aprovechando el fin de semana largo y el previaje promovido por este gobierno al que odias.

Un gobierno que tiene una deuda social enorme y un montón de problemas. Pero que no contrajo la deuda criminal que hoy nos condena. ¿Y yo no quiero que mi hija se endeude? Y no apoyo a presidentes como Macri ni proyectos políticos que endeudan al país locamente y que lo pague el que venga. Y el que viene no es Alberto o Massa, sino mi hija de 9 años. Y los presidentes deberían dar el ejemplo alguna vez.

Un gobierno que no sería competitivo en esta elección si la oposición no se hubiera presentado dividida y hoy tuviera que enfrentar a otro u otra que no fuera Milei. ¡Pero es Milei! Y fue Milei esta vez el que me hizo peronista. No me enamoró Alberto, ni Massa, ni Cristina.

Y yo entiendo perfectamente que después de la pandemia, la inflación y sucesivos errores de gestión y coordinación quieras cambiar de color político. Pero el color se volvió agresión. Y desde chico peleo contra el egoísmo, contra el maltrato y contra la violencia. Y contra los hombres adultos que gritan y golpean la mesa. Y Milei encarna mucho de eso en mi opinión. ¡Imaginate si fuera presidente! ¿Cómo le explico a mi hija que tenemos un presidente que insulta, que agrede y que grita? ¿Cómo le digo que eso está bien? Que está bien enojarse, gritar y golpear la mesa. Y no tengo que ir a recuerdos personales para saber lo que viene después.

Seguramente hay mucho para cambiar, pero Milei no es el cambio que yo quiero. Tampoco es cambiar por cambiar. Y quizás me arrepienta de votar a Massa o me la pase reclamando lo que falta a su gobierno todo el tiempo. Pero si voto a Milei no podría mirar a los ojos a mi hija.

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