Entrevista de Juan Botana a Valentina Pereyra, activista transfeminista y militante de derechos humanos.
¿Cómo definís transfeminista?
Definiría el transfeminismo como una de las corrientes dentro de los feminismos. La cual nosotras como personas trans/travestis activistas nos sentimos identificadas y representadas, entendemos que este movimiento viene a transformar e intenta traspasar esas barreras dentro de las estructuras culturales del cisheteropatriarcado, dando cuenta de una pluralidad de opresiones y situaciones, mostrando la complejidad de los nuevos retos del feminismo, de las luchas sexuales, de género. clases sociales, religiones y un montón de interseccionalidades, las cuales nos atraviesan como seres humanos.
Hay ciertos feminismos que hacen hincapié más en la opresión y la discriminación desde un concepto biologicista.
Nosotras redoblamos la apuesta y ampliamos eso, buscando visibilizar estas diferencias no dejando de lados a las diversas identidades de género que también sufrimos la violencia cis-hetero-patriarcal.
O sea, más allá de un montón de cuestiones, y como dije antes la interseccionalidad hace a esas desigualdades estructurales y poner en debate esas cuestiones de desigualdad, hace que nuestra corriente vaya más allá de lo que ya se habló hasta ahora.
¿Qué derechos humanos defendés?
He militado varias aristas dentro de los derechos humanos. Creo que es fundamental la igualdad, la igualdad de oportunidades y también muchas veces esto, el poder conquistar derechos.
En lo que a mí respecta como una identidad travesti-trans y el derecho a mi identidad fue fundamental para poder posicionarme, si se quiere de una manera con un piso de igualdad en relación a la sociedad.
Convengamos qué la ley de identidad de género no es muy antigua. Recién tiene 12 años, 13 aproximadamente y todo lo que eso conlleva: el derecho a la identidad y más en la Argentina.
Ese es uno de los derechos fundamentales por el cual las personas trans seguimos luchando y también en mi caso, considerando que mi identidad es la puerta de acceso a todo. Si vos no tenés un respaldo en este caso.
Sin el respaldo registral o institucional que te da el Estado no podés acceder a un montón de cosas, a derechos básicos como la salud, el trabajo, la vivienda, la educación.
Partamos de esa base y también de luchar por los derechos de los sectores más vulnerados. En el caso mío también he militado y he bregado por los derechos de las trabajadoras sexuales entendiendo qué hay personas mayores de edad que eligen ejercer el trabajo sexual.
También considero que el Estado deber garantizar derechos a esas personas que eligen ejercer el trabajo sexual.
Hoy por hoy en la Argentina el trabajo sexual no está penado, pero tampoco está legislado. Hay un gris ahí entre un montón de definiciones. Antes del 2012 estaba muy bien definida la trata de personas, la explotación sexual y el trabajo sexual. Después del 2012 para acá se generalizó la terminología, se armó una terminología paraguas que dice que toda persona que ejerciera o facilitara la prostitución. Es muy amplio el concepto, pero básicamente esos son los derechos por los cuales yo me identifico: el transfeminismo y el trabajo sexual dentro del gran abanico de los derechos humanos.
Contame qué diferencia hay entre el trato que reciben en Santiago del Estero y a nivel nacional.
Si bien yo nací en La Banda, en Santiago del Estero, hace 20 años que vivo en Buenos Aires, pero siempre estoy en contacto con mis paisanas, con compañeras travestis y trans, que las conozco de allá, de la vida, que nos seguimos hablando y que claramente hoy en la actualidad Santiago del Estero atraviesa una situación totalmente distinta a lo que se refleja a nivel nacional y hasta en Buenos Aires.
En Santiago del Estero, el gobierno apoya las políticas tanto de género como las políticas de la diversidad sexual entendiendo que hay políticas públicas que hay que legislar y respaldar a las personas de la diversidad sexual.
Sin ir más lejos el presidente de la nación, Javier Milei, hizo declaraciones, en febrero de este año, 2025, acerca de que las personas del mismo sexo, homosexuales o de la diversidad era lo mismo que ser un pedófilo. Por lo cual se llevó a cabo una marcha a nivel nacional a la que un montón de provincias adhirieron y en el caso de Santiago del Estero se realizó la marcha a nivel provincial y después tuvo el respaldo del gobernador y de su compañera, la esposa que es senadora nacional, obviamente apoyando a la comunidad y repudiando los dichos del presidente de la nación.
Hoy en la Argentina estamos retrocediendo en materia de un montón de derechos y de reivindicaciones. Por eso hago este comparativo entre la política a nivel nacional y la política a nivel provincial en Santiago del Estero.