Hoy, el abrazo es necesario. Hoy, sucumbo ante el roce de margaritas y el beso aterciopelado de un durazno. Hoy extraño, acepto, olvido, me resisto y rasguño el aire para que no me abandone. Hoy, las arrugas de mi piel me recuerdan el paso del tiempo y la sensibilidad es mi enemiga. Hoy, maldigo, bendigo, perdono y pido perdón.
