Veredaprosa
Quiero volver a los lugares más extremos que mis pies han besado y les han salido callos. Sus plantas se han herido, pero han Sido bendecidos. Necesito con urgencia la pureza porque me siento muy pesada de pies a cabeza. Tengo enjuto el corazón y a veces, hasta me duele, físico y lo digo porque en medicina es lo mejor que tengo. Su mal se basa en sentimientos que lo cohíben, que lo asustan, que se siente aprisionado cómo en un cuarto con una sola ventana. Entra poca luz y aire. Pienso en las noches beduinas en qué las estrellas entran por la ventana sin pedir permiso y la luna de plata me pinta la cara. Allí conocí los silencios más íntimos de la existencia y escuchaba mi respiración y podía controlarla con una plegaria. Eso y vivir los paisajes de la noche divinizada. Todos los arroyos en el fondo del abismo donde se aprecian valles y huertos en plena preña. Es entonces, cuando me sorprendo y aprendo que hasta en los lugares más ignotos y perdidos para el común de la gente porque se sufre para llegar hasta allí, existen otras vidas, más gente sana y también ríen. Muchos dicen que en sus setenta años nunca salieron de allí y no les importa ni lo anhelan porque en su humilde hogar hay de todo, sembrado y cosechado por los dueños y así generación tras generación que no salen de su paraíso terrenal. No se imaginan una vida de prisa, ni bocinas, ni sirenas de ambulancia ni el mal delincuencial del cual ellos no se contaminaron. Es allí que se encuentra la paz, durmiendo la noche entera en un cuarto iluminado de luz celeste. Se levanta uno temprano, va a asearse a los arroyos que son una bendición que mana de manantiales pequeños. Para mí que ellos nacen en el cielo porque nunca encontré el inicio del vertedero. Allí quiero lavarme la cara y abrir los brazos extasiada sin que ninguna mano o alguien, sostenga el teléfono para una fotografía. No hace falta. Las selfies las decolora el tiempo, pero las emociones se mantienen vivas y latientes como en las venas y nada las borra ni lass hace perder su génesis. Eso es lo que estoy sintiendo. Eso es lo que estoy necesitando. Tendré que regresar alguna vez porque no pertenezco a ese lugar, pero por ahora en eso no quiero ni pensar.