Las historias naranjas del amanecer
se confundieron con el ritmo del día.
Se mezclaron con otras historias
azules y violetas.
Se calmaron las palabras.
El brillo intenso
inició otro fuego.
Se agrandó el alma.
El sol se hundió
en el horizonte
para dar paso a otros soles,
otras historias de seducción,
de amor, de ensueño.