A un año de gobierno de Milei festejan los de arriba. Por Juan Carlos Giordano

A un año de gobierno de Milei festejan los de arriba. Por Juan Carlos Giordano

Diputado nacional electo de Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad.

Se cumplió un año de gobierno de Milei. La clase obrera y el pueblo trabajador nada tienen para festejar. Festejan los grandes capitalistas, los bancos y el FMI. La motosierra hace estragos, facilitada por el pacto de la CGT y la complicidad de la oposición patronal, entre ella el peronismo. Pero 2024 no fue solo eso. Fue el año de los dos paros generales, enormes movilizaciones de distintos sectores, la rebelión estudiantil y del pueblo trabajador en Misiones. Y donde el Frente de Izquierda demostró su consecuencia en el enfrentamiento al gobierno, tanto en las calles como en el Congreso. Pelea que seguiremos dando en 2025, por una nueva dirección sindical y política para el movimiento obrero, postulando nuestra salida de fondo.

A un año de gobierno se si­guen buscando explicaciones por parte de comunicadores so­ciales y hasta de psicoanalistas sobre las razones que encierra Javier Milei y sus armas políti­cas “para disciplinar al otro”, su rol de encomendarse permanen­temente a las “fuerzas del cielo” o en autodefinirse como “líder mundial”. Otros lo llaman direc­tamente psicópata. Intentos para entender por qué este personaje ha llegado al poder provocando semejantes barbaridades. Pero si Milei está avanzando no es porque esté ganando “la batalla cultural”, como se dice, o por el impacto de sus trolls en las re­des, sino por el rol nefasto de los dirigentes de la CGT y los po­líticos patronales que le vienen dando aire.

Ganadores y perdedores

Milei se postuló diciendo que iba a combatir una supuesta “cas­ta política” y saldar los males del país que arrastra desde hace más de cien años. Pero los resultados están a la vista. Quien pierde es el pueblo trabajador, las y los ju­bilados, la universidad, educación y salud públicas, la juventud y los pequeños comerciantes, mientras los que engrosan sus bolsillos son siempre los mismos. Para ellos hay plata, no para el pueblo tra­bajador.

Según el Instituto de Pen­samiento y Políticas Públicas (IPyPP) “las principales empresas que actúan en el país, centralmen­te extranjeras, tuvieron una sideral rentabilidad en el primer trimestre de 2024. Si se suman las tres em­presas alimentarias que cotizan en bolsa (Arcor, Mastellone y Río de la Plata) sus ganancias opera­tivas tuvieron un incremento del 687%. Se registran incremen­tos que superan el 9.000% en los laboratorios; 5.000% en el complejo exportador de granos; 1.300% en el sector alimenticio; 945% en el sector bancario y 790% en el hidrocarburífero”.

Como contrapartida, la licua­ción de salarios y jubilaciones es abismal, explicando el 38% del ajuste en el gasto nacional y el 50% de las provincias. Mientras el ministro Luis Caputo dice que las jubilaciones subieron un 20% y que solo el 11% de las ju­biladas y jubilados son pobres y Milei mintiendo que los salarios le están ganando a la inflación. ¿Pueden ser tan siniestros? Será por eso que una encuesta de Catterberg revela que “el 70% considera que el ajuste lo pagó la gente, no la casta como Milei había prometido” (La Nación, 8/24).

No al pacto de la CGT y a la complicidad del PRO, la UCR, Pichetto y el peronismo

La pregunta del millón es por qué un gobierno que está en minoría está haciendo pasar el ajuste y logrando que le aprue­ben leyes nefastas en el Con­greso. Esto sólo se explica por la complicidad de las conduc­ciones sindicales, por un lado, y la denominada oposición política y de los gobernadores por otro.

Milei no avanza porque “la gente no da” o porque está acep­tando mansamente que le roben sus salarios o el trabajo, como dicen desde las conducciones bu­rocráticas de los sindicatos para justificar sus traiciones o de sec­tores del peronismo. La clase tra­bajadora cuando fue convocada a luchar protagonizó dos paros ge­nerales de manera exitosa a pesar de la bronca que hay con la CGT. El último paro del 9 de mayo fue contundente. Además, hubo un formidable 8M del movimiento de mujeres y disidencias, un co­losal 24 de marzo, dos marchas multitudinarias de la comunidad educativa universitaria y una re­belión estudiantil con decenas de tomas. Pero cuando se necesitaba darle continuidad, las conduccio­nes sindicales y políticas salieron en auxilio de Milei.

La CGT hace siete meses que no llama a ninguna medida de lucha. Dice que “no hay ambien­te” para el paro. Los rectores, de mayoría radical (y también pero­nistas) desactivaron la lucha uni­versitaria y nunca convocaron a la tercera Marcha Federal.

Por su parte, el PRO, Pi­chetto, los radicales y el pero­nismo tratan de evitar un traspié del gobierno. Apuestan a la “go­bernabilidad” reclamada por el FMI. Por eso le están brindando las “herramientas” que necesita todo gobierno, según dicen. Bajo ese argumento le han votado la Ley Bases y ratificando los vetos para impedir la actualización de las partidas jubilatorias y de la universidad. Oposición que a su vez se negó a terminar de ente­rrar el mega DNU/70 en la Cá­mara de Diputados después del rechazo en el Senado, lo que hu­biera evitado que Milei gobier­ne por decreto. Tampoco dieron quórum en sesiones pedidas por la oposición para tirar abajo el DNU que brinda una discrecio­nalidad completa para contraer más deuda externa, por ejemplo. En cambio, apostaron a negociar partidas del presupuesto 2025.

Pero el gobierno ningunea el Pre­supuesto y se dio el lujo de vaciar la sesión para hacer caer la Ley de Ficha Limpia del PRO para congraciarse con el peronismo. Un verdadero circo parlamenta­rio donde hubo de todo, diputa­das y diputados que pegaron el faltazo a tal o cual sesión porque se indigestaron con salchichón y les dio diarrea, o diciendo que no pudieron llegar al Congreso por un paro del subte. Desopilante.

De esa manera el gobierno muestra sus logros. A cambio les retribuyó con 20.000 millones de pesos a provincias como Ca­tamarca, Tucumán, Misiones, y Salta, de donde salieron los vo­tos, muchos de ellos provenien­tes del peronismo.

Lo del senador Kueider es un escándalo, que embiste di­rectamente contra el gobierno, y muestra la mentira de que com­bate a la vieja política. El caso también embarra al peronismo, ya que el senador era un probado corrupto del negocio inmobilia­rio y traficante de dinero, que fue en la boleta del Frente de Todos en 2019 con Alberto y Cristina. Mostrando a un PJ que deja co­rrer el ajuste de Milei jugando a su desgaste, preparándose para las elecciones del año que viene, donde la ex presidenta vuelve con sus viejas y mentirosas pro­mesas “esperanzadoras” de un peronismo que no va más, cuan­do precisamente ya gobernó con pobreza, corrupción, inflación y pacto con el FMI.

Kueider no es el único problema de Milei

Todo esto está siendo apro­vechado por Milei para seguir con su plan motosierra de sa­queo, represión y recorte de los derechos políticos y libertades democráticas. Esto último se ve claramente, entre otras cosas, con los proyectos de reforma electoral que envió al Congre­so. Bajo el título de que quiere “eliminar las PASO”, intenta proscribir a la izquierda y a dis­tintas fuerzas menores. No sólo elimina los espacios gratuitos y aportes estatales, sino que im­pone requisitos casi imposibles de cumplir, favoreciendo a los partidos que se financian con el aporte de grandes capitalistas, eliminando de hecho los contro­les, privatizando la política (ver página 5). En esto también está el peronismo, que le ha hecho un guiño al gobierno diciendo que podría acompañar la eliminación de las PASO, dando un aval po­lítico a todo este anuncio antide­mocrático.

Estas medidas reaccionarias están cuestionadas. La gran ma­yoría repudia los ataques de Mi­lei contra el periodismo o que tilda de “comunista” a todo opo­sitor. Ya podemos ver qué le pasa a este tipo de gobiernos, como le ocurrió al presidente ultradere­chista de Corea del Sur, teniendo que retroceder con la Ley Mar­cial fruto de la lucha popular.

El gobierno se monta en el pacto de la CGT y el aval polí­tico que le tiende la oposición patronal para avanzar. También muestra como un triunfo que la inflación bajó desde aquel fatí­dico 25% de diciembre de 2023, aunque los alimentos, las tarifas y distintos rubros siguen subien­do como el 20% en la carne va­cuna. O que tiene controlado el dólar. Pero esto lo está haciendo a costa de un brutal ajuste y re­cesión, beneficiado coyuntural­mente por el ingreso de 23.000 millones de dólares del blanqueo de capitales y lo que le entró por la liquidación de la cosecha. Sin embargo, lejos está, como quiere vender, de que la economía está encarrilada o mejorando. Nada que ver. El propio gobierno dice que necesita un nuevo préstamo del FMI por 15.000 a 20.000 mi­llones de dólares. El Banco Cen­tral sigue con reservas negativas. La estafa de la deuda externa ascendió en este año a 462.000 millones de dólares que, sumada la de las provincias, alcanza la friolera de 520.000 millones de dólares. El año que viene se tie­nen que pagar 25.000 millones de dólares.

A esto se suma la tremen­da crisis interna de La Libertad Avanza (LLA). La ruptura y pa­ses de factura entre Milei y su vice Victoria Villarruel da para un libro. El lanzamiento del bra­zo armado de jóvenes fachos fi­nanciados con cenas pagadas por grandes empresarios a 25.000 dólares el cubierto cayó muy mal. El escándalo del senador Kueider trae cola. Se supo que la esposa de Cristian Ritondo, jefe del bloque del PRO en Di­putados aparece en un complejo entramado de sociedades para adquirir propiedades en Florida, Estados Unidos. Por otra parte, la relación de quiebre entre Mi­lei y Mauricio Macri hace peli­grar un acuerdo electoral para el año que viene.

Las perspectivas para 2025

Milei tiene cosas que mo­mentáneamente le juegan a fa­vor y otras que categóricamente van en contra. El año que viene hay elecciones de medio término que se desarrollarán en el marco de una crisis de fondo que viene embargando al gobierno desde que asumió, donde los reclamos obreros y populares seguirán in­centivados por el avance de la miseria creciente, la pobreza, la caída en los ingresos populares, los despidos, las privatizaciones y el ataque global del brutal plan motosierra. Por eso es que a pesar del pacto de la CGT hay luchas. Se sigue movilizando el Garra­han, hubo un paro provincial de distintos gremios en Santa Cruz el pasado 28, provincia donde se acaba de ganar el gremio docen­te Adosac en manos del sindica­lismo combativo, mostrando que se fortalece la pelea por una nue­va dirección combativa, sigue la pelea de los petroquímicos de Río Tercero, hay paros en ramas de distintos gremios y sectores. Enfrentamientos que se seguirán desarrollando, porque la clase trabajadora no está derrotada. Y seguramente se abrirá un mayor espacio político para el creci­miento de la izquierda, ya que hay una enorme vanguardia sin­dical, estudiantil, ambiental, de mujeres y de distintos sectores que empuja las luchas, y está ha­ciendo su experiencia política y no encuentra respuesta.

Izquierda Socialista/FIT Uni­dad ha llamado desde un primer momento a la más amplia unidad para derrotar el plan motosierra de Milei, los gobernadores y el FMI. Y lo vamos a seguir hacien­do, cuestionando el pacto de la CGT y exigiendo el paro general, como lo haremos en la marcha del 20 de diciembre. Este año he­mos lanzado la corriente sindical A Luchar encabezada por nuestro dirigente Rubén “Pollo” Sobre­ro e importantes referentes para impulsar esa política. Unidad necesaria tanto para ganar una lucha, desarrollar el sindicalismo combativo y fortalecer al Frente de Izquierda Unidad. Aportando para ello con nuestras bancas, como lo hacemos en el Congreso de manera destacada con nuestra diputada y delegada ferroviaria Mónica Schlotthauer, Mercedes Trimarchi en CABA y en otros distritos.

Llamamos a superar al pero­nismo por izquierda, postulando al FIT Unidad. Peleando por un plan económico obrero y popular que deje de pagar la deuda y por un gobierno de la clase trabaja­dora y una Argentina socialista. Siendo entusiastas en defensa de la causa palestina, saludan­do ahora la caída de la dictadura asesina siria de Bashar al Assad. Fortaleciendo para ello a nuestra organización internacional, la Unidad Internacional de trabaja­doras y trabajadores, Cuarta In­ternacional (UIT-CI), de la cual Izquierda Socialista es parte, que se ha fortalecido en este tiempo con la incorporación de nuevas secciones fruto de su política de unir a las y los revolucionarios.

Bajo estas premisas invita­mos a sumarse a Izquierda So­cialista, como lo estamos hacien­do en nuestras fiestas de fin de año, convocando a impulsar en la coyuntura la campaña contra la reforma electoral, por la abso­lución de los diecinueve proce­sados en Jujuy y seguir junto a la UIT-CI redoblando la campaña internacional en apoyo a Gaza y al pueblo palestino contra el genocidio sionista israelí, prepa­rando la pelea para el 2025.

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